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  • Categoría: Fútbol Internacional

Nadie olvida en Camerún el nombre de Marc-Vivien Foé, protagonista hace 14 años de la mayor tragedia del fútbol del país. Por eso, cuando los actuales Leones Indomables festejaron en febrero su triunfo en la Copa de África, todos vestían una camiseta con el número 17 en su honor.

En 2003, el fornido centrocampista se desmayó sobre el césped en las semifinales de la Copa Confederaciones ante Colombia y murió por un repentino paro cardíaco a los 28 años. Ahora, gracias a su triunfo en Gabón, Camerún regresará por primera vez al torneo que reúne a los campeones de las Confederaciones.

"Fue trágico, algo muy muy emocional", recordó Winfried Schäfer, que entrenaba a los africanos en aquel evento celebrado en Francia. Después de que la generación dorada en torno a Samuel Eto'o, Rigobert Song y Foé quedara eliminada -envuelta en peleas por los premios- en la primera fase del Mundial de 2002, el equipo volvió a su mejor nivel un año después y derrotó a Brasil y Turquía.

Ante Colombia también se impusieron por 1-0, pero los futbolistas recibieron aún en el estadio la horrible noticia de la muerte de Foé. Sólo tres días después estaba prevista la final ante el anfitrión.

El entonces presidente de la FIFA, Joseph Blatter, visitó al equipo, mientras que la viuda de Foé, contó Schäfer a dpa 14 años después, se dirigió al capitán Rigobert Song y le dijo: "Marco habría querido que jugaran".

Song tuvo también un papel decisivo en el entrenamiento antes de la final. "Todo el mundo estaba hundido, desde el utilero al seleccionador", reveló Schäfer. "Rigo vino y me dijo: 'Entrenador, déjame al equipo diez minutos. Se fueron a la otra parte del campo y regresaron transformados. Hoy aún no sé qué hizo con ellos'".

En la final, Camerún perdió con un gol de oro de Thierry Henry por 1-0, pero eso se convirtió en secundario. Antes del comienzo, los dos capitanes, Song y Marcel Desailly, mostraron un enorme retrato de Foé. En la ceremonia de premiación, ambos levantaron juntos brevemente la copa dorada.

Tras la muerte de Foé, la FIFA creó una fundación con un capital de un millón de francos suizos para garantizar la formación de los hijos del futbolista fallecido. La tragedia sirvió, en palabras del durante años director médico de la FIFA Jiri Dvorak, como "un llamada de atención" sobre los controles cardiológicos.

"Necesitábamos despertar para asumir la situación y dar los pasos adecuados para minimizar los factores de riesgo", dijo.
Antes del Mundial de 2006, todos los jugadores fueron por primera vez examinados minuciosamente. Los desfibriladores junto al campo se convirtieron también en un estándar en los torneos internacionales como la Copa Confederaciones.

En Moscú, donde los cameruneses debutarán el domingo ante Chile, también se jugará por Foé, cuya muerte se produjo el 26 de junio de hace casi 14 años. "Esta unidad que nos llevó a vencer en la Copa de

África procede del deseo de estar en la Copa Confederaciones", dijo Arnaud Djoum, que llevará el número 17 de Foé. "Allí podremos rendir homenaje a nuestra estrella caída".

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