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River Plate se adueñó del "superclásico" del fútbol argentino al derrotar 3-1 como visitante a su histórico rival, Boca Juniors, que permanece en la cima de las posiciones aunque asediado por cuatro equipos cuando restan seis fechas para culminar el torneo.

River sacó provecho de un primer tiempo en el que fue muy superior a Boca, errático en defensa. El volante Gonzalo Martínez, a los 14 minutos, abrió el marcador con una gran definición de zurda, mientras que el delantaro Lucas Alario, diez minutos después, convirtió el segundo tras un remate de derecha.

Boca logró descontar, casi en forma inesperada, a los 47 minutos con un tiro libre enviado como un centro por el volante Fernando Gago que sorprendió al arquero, Agusto Batalla, e ingresó junto al travesaño.

Pero en el último minuto, el delantero Sebastián Driussi, con la defensa adelantada, anotó el tercero con una definición llena de calidad.

"Era fundamental pisar fuerte en esta cancha porque lo único que nos importaba era la victoria. Jugamos mejor y vamos a intentar pelear el campeonato", aseguró el entrenador de River, Marcelo Gallardo.

El liderazgo del certamen sigue en poder de Boca, con 49 puntos, tres más que San Lorenzo y cuatro más que River, Banfield y Newell's, aunque el "millonario" tiene un partido pendiente de jugar ante Atlético Tucumán. Si lo gana, se ubicará a uno de su eterno rival.

River se adueñó rápidamente del partido. Firme en la mitad de la cancha, impidió que la pelota le llegara al capitán de Boca, Fernando Gago, y luego lanzó ataques rápidos de cara a la defensa boquense, el talón de Aquiles del equipo en todo el campeonato.

Si River se retiró solo 2-1 al descanso del partido fue por errores propios, porque contó con muchas facilidades en su rival para que la diferencia fuera mucho mayor.

A los 14 minutos, luego de circular el juego de izquierda a derecha, el paraguayo Jorge Moreyra cruzó un centro al área y detrás del lateral Gino Peruzzi, desubicado para la marca, apareció en soledad "Pity" Martínez, que impactó fortísimo la pelota con una volea perfecta de zurda al gol.

En los siguientes cuatro minutos River desperdició dos posibilidades claras de aumentar en los pies de Ignacio Fernández, que tocó desviado de zurda, y de Sebastián Driussi, que remató apenas a un costado del palo derecho desde la puerta del área.

Sin respuestas de Boca, que para empeorar el panorama perdió por lesión al mediocampista Ricardo Centurión, River no desaprovechó la siguiente oportunidad. Alario recibió de Martínez y de derecha remató apenas sobre el cuerpo del arquero Agustín Rossi, de lenta reacción, para anotar el segundo.

Pese a los nervios, la impotencia y el desequilibrio defensivo, Boca emparejó el partido de a poco aunque sin generarle demasiadas preocupaciones al "millonario". Sin embargo, a los 47 minutos, en la última jugada antes del descanso, un tiro libre ejecutado en forma de centro por Gago a 35 metros del arco sorprendió al guardameta Agustín Batalla, que no pudo impedir el gol boquense.

El complemento volvió a encontrar errático a los defensores centrales de Boca, Juan Insaurralde y Santiago Vergini, que ante cada falla provocaron no solo oportunidades en favor de River sino la reprobación de los propios aficionados "xeneizes", al punto que Gago y el arquero Rossi debieron pedirles paciencia a los simpatizantes.

A los 62 minutos se equivocó la defensa de River y el delantero Darío Benedetto estuvo a punto de igualar el resultado pero el zaguero Lucas Martínez Quarta rechazó su remate en la línea de gol.

River decidió plantear el partido en su campo y apostar por un contragolpe que definiera el encuentro. Boca se afirmó en el mediocampo y generó riesgo por medio de Benedetto: primero rechazó el arquero Batalla y luego su cabezazo se fue sobre el travesaño.

El partido se volvió inmanejable para ambos, de un ritmo frenético. A los 85 minutos', el delantero Carlos Auzqui perdió el tercer gol de River frente a Rossi. En la siguiente jugada, otra vez Martínez Quarta salvó al "millonario" en el área chica.

Un minuto después, Batalla salvó en dos oportunidades frente a Walter Bou y Gino Peruzzi. En la siguiente jugada, Driussi corrió hacia el arquero Rossi y definió con perfección para gritar el tercero de River.

Los aficionados de Boca recibieron a su equipo con tres toneladas de papel picado, unos 100.000 globos azules y amarillos y bengalas de iguales colores.

La fiesta, sin embargo, fue de River.

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