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El Atlético, con nueva casa y mismo desafío: "molestar" a los grandes

El Atlético de Madrid estrenará esta temporada una nueva casa, pero seguirá con el mismo desafío: "molestar" a los grandes. Pero con dificultad redoblada, pues no pudo fichar en el último mercado. No compite en igualdad.

Si hay un equipo "de autor", ese es el conjunto rojiblanco, un equipo diseñado a imagen y semejanza de su técnico, Diego Simeone, su gran líder. Será su sexta temporada al frente del Atlético y, seguramente, la más especial.

"Hoy me unen un afecto, un contrato y una relación muy fuerte con el Atlético de Madrid, y la intención y la ilusión es seguir juntos para seguir creciendo en este camino bonito que venimos haciendo", declaró recientemente el técnico argentino.

El Atlético tiene nueva casa, el Wanda Metropolitano, que se estrenará el 16 de septiembre con la visita del Málaga. Atrás quedaron los tiempos del Vicente Calderón y el sudor rojiblanco se mudó hacia un estadio más propio de este siglo que del pasado.

El club se preparaba para algo grande, y más después de que el propio Simeone reclamara al final de la pasada temporada más fichajes para competir con los mejores. Pero en junio la Corte Arbitral del Deporte (CAS) ratificó la sanción de FIFA por irregularidades en la contratación de futbolistas menores y el Atlético no pudo fichar en el último mercado.

Sin embargo, se las ingenió para -con dinero por medio- convencer al internacional español Vitolo de incorporarse en enero previa cesión a Las Palmas y sigue detrás del hispano-brasileño Diego Costa. No son adhesiones menores.

Con todo, el gran triunfo del Atlético fue retener a Antoine Griezmann después de los coqueteos del francés con el Manchester United. Lo hizo con un aumento de sueldo. También se quedaron otros valores como Jan Oblak, Saúl Ñíguez o Koke, además de renovar a Fernando Torres, ídolo de la hinchada.

Con estas perspectivas, cabe esperar al Atlético de siempre. "El grupo trabaja para molestar", dijo Simeone hace dos años. Y son palabras que podría pronunciar hoy mismo.

Con "molestar", Simeone se refiere a competir, a pelear contra cualquiera, independientemente del nombre o las estrellas que tenga el enemigo en cuestión. Un credo que le alcanzó para ganar la Liga española en 2014, en una gesta que hoy parece casi irreal, y alcanzar las semifinales de la Liga de Campeones en las tres últimas ediciones.

Simeone quiere más, pero la sanción de FIFA cortó las alas del club. Ahora sólo falta por comprobar si el argentino es capaz de provocar la enésima reinvención de su equipo. Parece la más difícil, y más después de tanto tiempo exigiendo a sus futbolistas como mínimo el cien por cien.

Sin embargo, el ánimo parece asegurado. El club cuenta con más de 105.000 socios, superando de lejos los 67.000 asientos que tendrá el Wanda Metropolitano. Si el fútbol es un estado del ánimo, el del Atlético es efervescente.

Otra cosa es ver si lo que tiene le da para mejorar lo ocurrido la pasada temporada, cuando con casi idénticos mimbres dejó de pelear muy pronto por el título de la Liga española, aunque a cambio si llegó a la penúltima ronda de la Liga de Campeones.

Durante el inicio de la pasada campaña, Simeone pareció buscar otra cosa después de ser acusado de ser un técnico "conservador" y probó a ser más osado. Pero los resultados no acompañaron. Cuando se quiso dar cuenta, su equipo ya había sido apeado de la pelea por la Liga española.

Cambió de criterio y volvió al Atlético de siempre, el equipo que achica, que junta las líneas, que es generoso en coberturas, que goza mostrando sus gotas de sudor y compromiso, que rentabiliza al máximo el inmenso talento de Antoine Griezmann.

Ese es el Atlético que cabe esperar ahora: el mismo de siempre. Con la diferencia de que tendrá nueva casa. ¿Suficientes argumentos para "molestar"? Difícilmente. Pero si hay un técnico capaz de convencer a sus jugadores de lo imposible, ese es Simeone.

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