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Antes de jugar y sin necesidad de los puntos, el Valencia aseguró, tres años después, su presencia en la próxima edición de la Liga de Campeones, beneficiado por el tropiezo en Bilbao del Betis, el único que, por las matemáticas, podía poner en cuestión dicha situación.

La noticia le llegó al cuadro de Marcelino antes de saltar al estadio de La Cerámica (donde perdió) para disputar el duelo regional con el Villarreal, el equipo anterior al que dirigió el técnico asturiano.

El escaso margen de error que disponía el Betis para alcanzar un puesto entre los cuatro primeros ya dejaba entrever la presencia valenciana en la máxima competición europea de clubes. Aún así, era uno de los pocos asuntos pendientes de lo que queda de temporada.

A falta de dos jornadas ya, sólo queda en el aire un puesto europeo. A él se aferra el Sevilla, que se reencontró el viernes, frente la Real Sociedad, con el triunfo. Mientras se alejan Girona y Celta, malparados en sus duelos contra el Eibar y el Deportivo, respectivamente.

Un gol de Mario Gaspar al borde del cierre dejó sellada la presencia en Europa del Villarreal, que jugará de nuevo la Liga Europa.

El Valencia fue presa del gran momento amarillo. El cuadro de Castellón, sexto, sumó su tercera victoria seguida (1-0) y se arrima al Betis. El de Marcelino se aleja del tercer lugar del Real Madrid y en el que estuvo instalado tiempo atrás, atascado en un trayectoria de sinsabores. Tres derrotas y dos empates en sus últimos cinco partidos.

Aun así, tres años después regresa a la Liga de Campeones del Valencia. Será la duodécima ocasión en la que dispute la máxima competición continental de clubes. Su último partido europeo fue en diciembre de 2015, contra el Lyon en Mestalla, en la última jornada de la fase de grupos de 'Champions', con Gary Neville en el banquillo.

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