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La euforia sobre el renacimiento de la selección rusa en la Copa Confederaciones de fútbol duró solo unos días. Con su cabezazo en el estadio Spartak de Moscú, Cristiano Ronaldo devolvió a la realidad a la "Sbornaya", que el sábado necesita vencer a México para evitar otra decepción.

"Esto se convirtió para nosotros y para ellos en una especie de final", dijo el seleccionador ruso, Stanislav Cherchesov, que mantiene la fe pese a la derrota 1-0 del miércoles ante Portugal. "No hay nada mejor que depender de uno mismo", advirtió. "Sabemos lo que hay que hacer".

Con una victoria en Kazán, ciudad junto al río Volga, Rusia estaría con seguridad en semifinales. En realidad, un empate podría llegar a valerle, pero para eso necesitaría que la débil Nueva Zelanda diera la campanada derrotando a Portugal en el otro duelo del Grupo A, un escenario con el que nadie cuenta.

Después de meses de duras críticas, el enérgico triunfo por 2-0 en el debut ante los neozelandeses había calmado los ánimos en torno al equipo anfitrión del Mundial de 2018. Cherchesov pudo preparar el partido ante los campeones de Europa sin la casi habitual histeria que rodea a la selección.

Pero la derrota ante Portugal y la clara diferencia de categoría fue como una bofetada en el rostro. La disposición defensiva fue lo que despertó comentarios más amargos entre los expertos, que temen perder de nuevo la vistosidad que el equipo había mostrado últimamente. "Debemos fortalecer el ataque", exigió el ex seleccionador Boris Ignatiev.

Cherchesov se mostró impasible. "Yo creo en nuestro plan. Sigo pensando que era el correcto. Nuestro problema no fue que tuviéramos muy pocos delanteros sobre el campo, sino que perdimos demasiados balones en el centro", señaló.

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El mediocampista Denis Glushakov admitió también que en la primera mitad el equipo ruso mostró demasiado respeto hacia el campeón europeo.

El arquero Igor Akinfeev habría deseado seguramente celebrar de otra manera su partido número 100. No estuvo del todo arcertado en el gol de Cristiano -"Fue en un 80 por ciento culpa mía", dijo algo severo consigo mismo-, pero si no hubiera sido por un par de felinas paradas, la derrota podría haber sido mayor.

El equipo ruso mostró voluntad y energía, pero como señaló el diario "Sport Express", "le faltó efectividad y precisión en los momentos clave, eso que da tener clase mundial".

Para el periódico especializado, las probabilidades de la selección de vencer a México, actual campeón de la Copa Oro, están por debajo del 50 por ciento, aunque la segunda mitad ante Portugal dejó algo de esperanza.

"Esa sensación permite creer en que es posible un milagro en Kazán", escribió el diario. Caer 1-0 ante el campeón de Europa es una derrota digna, así que los jugadores se fueron aplaudidos por su entrega el miércoles del estadio Spartak.

Sin embargo, no es seguro que los fans y la prensa sean tan benevolentes si la "Sbonaya" queda otra vez fuera de juego antes de tiempo. Desde las semifinales de la Eurocopa de 2008, Rusia no ha levantado cabeza: se perdió el Mundial de Sudáfrica 2010 y cayó en primera ronda en Brasil 2014. En los torneos continentales no le fue mejor, eliminada en la fase de grupos tanto en 2012 como en 2016. Solo queda un año para el Mundial y el anfitrión necesita reaccionar.

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