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La camiseta 29 lo extraña. Ese roce piel con tela es anhelado hace casi diez años pero jamás será el mismo. No volverá a ocurrir.

El carril de la izquierda lo extraña. Esa picardía combinada con velocidad, que por momentos se convertía en autopista, es anhelada hace casi diez años. No volverá a ocurrir.

El túnel hacia la cancha lo extraña. Ese mismo que provoca pasión desbordada y satura el cuerpo con una nomenclatura de nervios e inspiración es anhelado hace diez años. No volverá a ocurrir.

Sale la evaluación de salud. El examen que nunca debía llegar arribó a los ojos de Juan Bautista. Una corazonada lo dejaría, para siempre, fuera de su pasión: adiós al fútbol.

Sentimientos encontrados, una desgracia no creíble. Estuvo a punto de ir a un Mundial Mayor pero tuvo que conformarse (Sarcásticamente) con un Mundial de Clubes. El destino cambió, pasó de jugador a leyenda viviente. Pasó de jugador a héroe que el saprissismo aún aclama.

Cambió los tacos y el balón por productos ferreteros. Se dio cuenta que nadie puede quedarse estancado en una sola profesión y abrió paso a nuevos mundos aunque costó. Es obvio que el amor a la camiseta le quebrantaba los ojos y mandaba un nudo a la garganta.

Nunca olvida aquel 7 de diciembre de 2003 cuando golearon por primera vez, después de cuatro años, 4-1 a la Liga. El archirrival resentía el ácido de una generación dorada que forjó Saprissa.

Sin embargo ese favor se devolvió después de uno de los tragos más amargos que, en ese mismo año, la "S" recibió. Alajuela fue testigo de una verdadera paliza 4-1 que Rolando Fonseca y compañía propinó.

Recuerda como si fuese ayer la época de quiebra del equipo de sus amores. Agradece cuando Jorge Vergara llegó a salvar el barco que poco a poco se hundía en un océano sin fin.

Mundial que no, Mundial que sí. Cuando Corea y Japón 2002 se aproximaba los rumores de jugadores que se colarían en la lista del técnico Alexandre Guimaraes salían a flor de piel.

Con una gran duda de quién sería el lateral izquierdo escogido, la puja por ese puesto comenzó entre Austin Berry, Juan José Rodríguez y Juan Baustista. Eventualmente fue Rodríguez quien se coló a la convocatoria.

Empero, sabiendo que ese pudo haber sido el único Mundial en su carrera, "JuanBau" no bajó la cabeza. Años más tarde, tres para ser exacto, el Mundial de Club tocó las puertas de su currículo.

Esa planilla dorada del Saprissa tenía como carrilero a Esquivel, quien ni lerdo ni perezoso tomó las maletas con su equipo para Japón.

Tercer lugar de la competencia, ¡Vaya ironía!

Corazonada inesperada. Tiempo después del Mundial de Clubes Juan Baustista optó por pedir un préstamo para invertirlo en su casa de habitación.

Cuando le pidieron exámenes del cuerpo se detectó un mal en su corazón que de inmediato lo obligó al retiro. Sí, ese veloz zurdo que deleitaba a la afición debía decir "Hasta luego" porque el destino así lo quiso.

Tardó años en darse cuenta que el fútbol no lo es todo, pero pudo brincar el obstáculo. Los recuerdos nublaban la mente cuando querían pero el tiempo se encargó de sanar las heridas. Hoy el ambiente ferretero es lo del moraviano. Encontró un buen puesto en la empresa 3M y ahora con ello saca adelante a su familia.

No se queja diez años después de lo acontecido. A su parecer logró más de lo que anheló. Amistades fuertes quedan como las de Alonso Solís y Wilson Muñoz, hombres que fueron consejeros y compañeros de camerino.

Los goles marcados no fueron tantos. Tal vez cinco o seis están en su registro. Pero eso sí, lo que bien se aprende no se olvida.

Si se tratara de decir cuál equipo es mejor entre Saprissa y Alajuelense, la respuesta podría ser más que obvia.

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