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Henry Raabe. El simple hecho de leer su nombre liga automáticamente las circunstancias con el ciclismo. Bicampeón de la Vuelta a Costa Rica, representante del país en Juegos Olímpicos y experto en evadir la muerte cuando toca su puerta.

Tal vez el último punto sonó drástico pero es verídico. Abofetear al cáncer y sobrevivir a un accidente impactante hace un par de meses hizo que Henry se convirtiera en una armadura humana que por el momento sueña con volver al ciclismo de cualquier forma.

En su hogar infla el pecho y cuelga las camisetas que le dieron triunfos vitales para su persona. A punta de deporte le ganó la partida a la muerte y hoy es la inspiración para su esposa, sus dos hijos y cientos de jóvenes que se "chollan" las rodillas mientras dan los primeros pedaleos sobre la bicicleta. 

La biografía de este brumoso se divide en dos hemisferios: la parte humana y la parte deportiva. En ambas ha salido campeón, sin embargo, cada una tiene historia particular por contar. Raabe es como un libro abierto que escribe con oro cada página.

A punta de pedal. Solo pocos hombres pueden expresar el sentimiento de quedar Bicampeón de la Vuelta a Costa Rica. Para fortuna, este personaje puede argumentar el cuento con lujo de detalles. 

En 2006 y 2007, mientras fue parte del equipo BCR-Pizza Hut-KHS, Raabe se echó al bolsillo ambas ediciones. La Navidad supo a triunfo y el sabor incrementó pues dejó "heridos" (En el buen sentido de la palabra) en el camino a grandes rivales como Juan Carlos Rojas, José Adrián Bonilla y Francisco "Pacho" Colorado.

Pero para él su mejor experiencia fue en Beijing 2008. En el mejor momento de su carrera, cuando devoraba todo el asfalto que se ponía en frente, fue llamado para competir en la prueba de Ruta de los Juegos Olímpicos.

No pudo terminar el recorrido de 240 kilómetros pero en su currículo quedará por siempre ese paso enorme que lo llevó hasta el otro lado del Mundo.

Cáncer. El primer "sprint" letal que ganó Henry fue al cáncer. Después de temporadas prácticamente redondas, entrando al año 2012, el cansancio, la impotencia y el miedo rodearon a Raabe por meses. Primero se dictaminó como salmonela pero realmente era cáncer lo que invadió su tórax.

Momentos difíciles para él y su familia llegaron cuando empezó la quimioterapia. Empero, hubo una fórmula mágica que contrarrestó todo dolor y "congoja": el ciclismo.

Con esa medicina física empezó la cuenta regresiva para que dos años más tarde el residente de la Pithaya de Cartago volviese a las calzadas.

El médico de Coopenae Extralum Economy, Pablo Alvarado, lo ayudó, aconsejó y encaminó a la recuperación total. Hoy en día le agradece no solo a él, sino a otros nombres que también fungieron como equilibrio (Dígase Dax Jaikel, Federico Ramírez, etc...)

Golpe mortal. La Vuelta a San Carlos 2015 será recordada (Hasta donde se pueda) para siempre por Raabe, su familia y sus compañeros.

Dice que no absolutamente nada. Cuando despertó, tres días después del accidente que fracturó su cráneo de forma abrupta, estaba desorbitado.

Al principio creyó que estaba en Venezuela pero la camilla pertenecía al hospital México en San José. Le consultó a su esposa si tenía el roaming del celular prendido pues pensaba que se accidentó pero en Sudamérica.

No puede mover su brazo derecho pero confía que pronto lo volverá a hacer. La esperanza no morirá para este caballero de mil batallas.

Ahora tendrá que ver desde el tablado la Vuelta a Costa Rica 2015. Tiene su candidato al título pero es mejor reservarlo al público.

No es por rajar, pero a mí sí me lo contó.

.be

 

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