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La Sabana, Mata Redonda. Aunque no fue la mejor versión, ni la mejor forma colectiva, la cara de Costa Rica se vio un poco más positiva respecto a la desastrosa noche ante Panamá.

Quizás a unos les falta fineza, a otros les falta condición física. Lo cierto del caso es que el primer objetivo se cumplió y fue ganar los tres puntos ante Trinidad y Tobago.

El 2-1 refleja la realidad. Un partido apretado, con alto y bajos constantes, teniendo asfixias por momentos pero saliendo a flote con lo esperado.

Pudo más el colmillo de Bryan Ruíz que la astucia de Marco Ureña, Johan Venegas y el propio Joe Campbell. A fin de cuentas era más el fondo que la forma, era más el destino que el camino.

Y pese a que Kendall Waston salió de cambio muy temprano, que Johnny Acosta se equivocó y a veces persistían las dudas, quedó muy claro que hay circunstancias altas.

Keylor Navas, sin duda alguna, una de ellas.

Pensar en positivo. Hubo dos momentos en los que la Tricolor se vio de buena forma. Los primeros 10 minutos y luego del ingreso de David Guzmán.

En forma cronológica, tan solo pasaron 50 segundos para el primer tanto de la Nacional. Francisco Calvo, quien tomó el campo de Giancarlo González, cabeceó a su estilo para el 1-0.

Claro, en 50 segundos era fácil pensar que todo sería muy fácil pero no fue así. A partir de ahí llegaron momentos grises por varios lapsos.

De no ser por Keylor Navas, la historia relata de otra forma estaría. Pero para bien de Óscar Ramírez, la Sele y el país, el cancerbero estuvo en su noche más fina de los últimos tiempos.

Al 35', Johnny Acosta se equivocó en salida y el contragolpe fulminó a la defensa, misma que tenía a Michael Umaña como permuta del lesionado Waston.

Kevin Molino sentenció con zurda para el 1-1 momentáneo.

Pero más tarde, al 44', la genialidad de Bryan Ruíz se lució. El vaivén del "Capi" montó una jugada de ensueño, que con toque de tres dedos, terminó siendo el 2-1 definitivo.

Tres puntos a la bolsa. Cuatro de seis posibles. Siendo segundos de la Hexagonal, la idea no marcha tan mal. Pausa y despeje, la Copa Oro es la próxima cita pero con tintes de pruebas, más que de competición.

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