Una gran parte de Estados Unidos soporta este miércoles un calor sofocante que en los próximos días podría batir récords y afectar tanto al Mundial de fútbol como a las celebraciones del 250º aniversario del país.
Una masa de aire abrasador domina el centro y sur de Estados Unidos, donde unos 46 millones de personas permanecían bajo alertas por calor extremo.
El fenómeno, conocido como «cúpula de calor», se desplaza gradualmente hacia el este. A partir del jueves, se pronostica que la capital, Washington, tendrá tres días consecutivos por encima de los 38 °C, con un pico el viernes, cuando podría llegar a los 40 °C.
«Estamos entrando en la que podría ser la ola de calor más extrema que esta ciudad haya vivido en más de una década», advirtió el miércoles Zohran Mamdani, alcalde de Nueva York, en las redes sociales.
Debido a los altos índices de humedad, la sensación térmica podría alcanzar los 40,5 °C durante la jornada y seguir subiendo en los días siguientes, avisó Mamdani.
Nueva York designó cientos de edificios públicos como centros de enfriamiento, amplió el horario de las piscinas públicas, envió voluntarios a visitar a residentes vulnerables y dispuso puestos de enfriamiento portátiles con ventiladores de niebla y toallas húmedas.
Las preocupaciones son mayores porque Estados Unidos se prepara para celebrar por todo lo alto el sábado los 250 años de la Declaración de Independencia de la Corona británica, con numerosos eventos previstos al aire libre para la ocasión.
Y porque también están programados partidos de la Copa del Mundo de fútbol, que se disputa actualmente en Estados Unidos, así como en Canadá y México.
Se pronostica una máxima de 39 °C para el juego del sábado entre Paraguay y Francia en Filadelfia. El encuentro se jugará en un estadio al aire libre, a diferencia de otras sedes del Mundial que están climatizadas.
Esta edición del Mundial exige que los jugadores hagan una «pausa de hidratación» de tres minutos en cada mitad del partido. Con las altas temperaturas del sábado, esas pausas serán muy necesarias para prevenir enfermedades relacionadas con el calor.
En todo el mundo, las olas de calor se vuelven más intensas y más frecuentes debido al cambio climático, causado principalmente por la quema de carbón, petróleo y gas. La reciente ola de calor que asoló gran parte de Europa es un ejemplo de ello.
Foto: Selección de Francia

