Joao Félix, 11 toques, 13 segundos y “un inmenso talento”

(EFE) Una genial jugada en el minuto 54, once toques y trece segundos en los que confluyeron muchas cualidades -regate, velocidad, fuerza, cambio de ritmo, agilidad o decisión-, realzó el impacto de la irrupción en la Liga de Joao Félix, con la complejidad de un rival como el Getafe, pero un “inmenso talento”.

Acechado por sus marcadores, ubicado en la delantera –Diego Costa estaba sancionado- en el novedoso esquema de Diego Simeone, 4-3-1-2, con rombo en el medio campo, que ya probó en varias tardes de entrenamiento táctico en Los Ángeles de San Rafael, el pasado mes de julio, el chico de 19 años trazó entonces una espectacular acción.

Un recorrido de unos 60 metros. Lo comenzó cuando agarró la pelota aún en su terreno. Primero encaró y desbordó a Mauro Arambarri con un control, una media ‘bicicleta’ y un túnel; más tarde resistió la embestida de Fayçal Fajr y la pisó con la izquierda para quebrar a Bruno, con el que sostuvo una carrera desde el medio del campo hasta que fue derribado dentro del área. Penalti.

Trece segundos (del 54:25 cuando comienza la jugada al 54:38 cuando es parado en falta), once toques -nueve con el pie derecho y dos con el izquierdo, cuando la pisa y cuando la toca por última vez antes de ser derribado-, tres adversarios desbordados y los gestos de asombro del público, que se levantaba según avanzaba la jugada.

“Ha sido un espectáculo. Sí que es verdad que ha sido un partido que le han dado bastante y ha sido complicado porque siempre tenía a un rival encima. Ha sido una jugada de un gran jugador de nivel mundial; lo que llegará a ser si sigue así”, explicó su compañero de ataque, Álvaro Morata, que va más allá con el delantero luso.

“Tiene calidad para subir ese nivel”, incluso dijo el ariete, que le vaticina que puede “convertirse en uno de los mejores y en un jugador insignia del Atlético de Madrid”, según añadió Morata, el primer goleador de la nueva era rojiblanca. Después, él falló el penalti en el que desembocó la fenomenal jugada de Joao Félix.

Sancionado y lesionado para este domingo Diego Costa, que es el designado para los lanzamientos desde los once metros, el turno pasó para el ‘9’ rojiblanco. Su disparo lo repelió David Soria. “Está claro que (el lanzador) es Diego. Y cuando no está Diego, soy yo. Después hay otros”, confirmó Morata. La elección de los lanzadores corresponde a Germán ‘Mono’ Burgos, segundo entrenador de Simeone.

“Joao Félix tiene un talento inmenso. Lo más importante es que tiene muchas ganas de aprender. Y con 19 años, con esas ganas de aprender y esa ambición podrá conseguir todo lo que se proponga. Si sigue trabajando como lo está haciendo y escuchando será un grandísimo jugador, que ya lo es”, expuso el medio Saúl Ñíguez.

“Tiene 19 años y hay que darle tiempo. Las cosas caerán por su propio peso”, añadió sobre el futbolista luso, autor de cuatro goles y dos asistencias durante la pretemporada. Y este domingo fue su estreno en la Liga. “El primer partido de Liga no es fácil. Es complejo”, expresó en ese sentido su entrenador, Diego Simeone.

“El Getafe es un rival que tácticamente se mueve bien defensivamente y no le han dejado espacio en el primer tiempo para que él pueda aprovechar su juego, pero en una acción individual mostró su poderío que tiene y esperemos que de a poco esas situaciones aparezcan con más continuidad”, agregó el técnico.

El partido de Joao Félix, intermitente en su participación con el balón, quizá por la dificultad que conlleva el orden del Getafe, pero siempre activo, con personalidad y visible para buscar la pelota, y sin remates a portería -le faltaron unos centímetros para conectar un pase de Trippier y otro de Morata-, duró 64 minutos y 5 segundos, cuando se quedó en el suelo tras un salto con un rival.

“Fue un calambre (en el gemelo izquierdo) y, obviamente, decidimos retirarlo del campo. Pero está bien”, confirmó después Simeone, que lo reemplazó en el minuto 65:40 por Marcos Llorente, mientras la afición del Wanda Metropolitano despedía en pie, con una ovación atronadora, a un nuevo ídolo.