Lumbalgia: más que un dolor de espalda

Fines ilustrativos

Esta patología afecta tanto a personas jóvenes, como adultas y adultas mayores. Se manifiesta tanto en trabajos sedentarios, como en aquellos que implican un gran esfuerzo físico.

La lumbalgia está considerada la principal causa de limitación de la actividad en personas menores de 45 años; y es la patología musculoesquelética más presente en personas mayores a 65 años.

Ahora bien, en este tipo de lesiones el reposo está contraindicado, pues debilita y atrofia la musculatura de la espalda, causando una restricción considerable. Por este motivo, dicho reposo no debe ser mayor a 2-3 días, y solamente cuando sea estrictamente necesario.

Por el contrario, el ejercicio físico ha demostrado su eficacia a la hora de proteger la zona afecta, contra el dolor asociado a la lumbalgia. Así mismo, favorece la recuperación en los procesos que se han vuelto crónicos.

En las personas aquejadas de lumbalgia crónica, se presenta una pérdida en la fuerza y flexibilidad del tronco, y capacidad cardiovascular; por lo que una terapia basada en la prescripción de ejercicios adecuada debería de tener en cuenta los siguiente tres parámetros:

-Causas:
Como mencionamos anteriormente, se creía que el dolor se manifestaba por la existencia de alguna alteración en la estructura de la columna vertebral. Por ejemplo, la escoliosis o la hernia discal. Sin embargo, se indica que ese es un dato erróneo.
La lumbalgia tiene como causa un mecanismo neurológico, que implica la activación de los nervios que transmiten el dolor y el desencadenamiento de la contractura muscular e inflamación.
Alguna veces, puede conllevar la compresión de la raíz nerviosa.
Dicha causa principal se atribuye a las contracturas musculares y a la recarga muscular.

-Síntomas:
Las manifestaciones más comunes de la lumbalgia son el dolor local o irradiado. Así también, la inflamación, la presencia de contracturas musculares y, lo más importante, la alteración del movimiento.

Dificultad para moverse (puede ser lo suficientemente grave como para impedir que el paciente camine o se ponga de pie).
Espasmos musculares de gravedad.
Debido al área afectada, es muy probable que haya dolor con la palpación.
Inflamación de la musculatura en la zona lumbar y puede compresión del nervio ciático.

Con respecto a la afectación del nervio ciático, se pueden derivar los siguientes síntomas:
-Dolor persistente (en vez de ser un dolor que se manifiesta por unos días o semanas y luego disminuye).
-El dolor puede ser peor en la pierna y el pie, que en la parte inferior de la espalda.
-Generalmente está presente en una sola extremidad inferior (una sola pierna o un solo glúteo).
-El dolor empeora después de estar sentado o de estar de pie por mucho tiempo, aliviándose en cierta medida al caminar.
-Es un dolor más fuerte (ardor, hormigueo) en vez de un dolor superficial.
-Dicha afectación, puede estar acompañada por debilidad, adormecimiento o dificultad para mover la extremidad afectada.

-Tratamiento:
Recurrir a un terapeuta físico para que evalué, diagnostique y pueda realizar un plan de tratamiento personalizado. Basado en la historia clínica del paciente. Algunas medidas a considerar son evitar el reposo en la cama, si es posible. Practicar una correcta higiene postural (evitar la sobrecarga de la espalda).

Entre los tratamientos aplicados por el profesional tratante, podemos indicar los siguientes:
-Electroterapia: corrientes analgésicas.
-Agentes físicos: calor y frío.
-Estiramientos activos y pasivos.
-Fortalecimiento lumbar y de abdomen.

Es importante considerar el estado físico del paciente, referente a su peso corporal. Si el paciente tiene sobrepeso, debe ser valorado por un profesional en la materia (nutricionista) y así poder realizar una dieta óptima, personalizada e integral. De esta forma, complementada con la terapia física, los estiramientos diarios y el tratamiento correcto, salid adelante de esta lesión.

 

Escrito por: Lic. Julia Peña, Fisioterapeuta
Fisioterapia Heredia